"¿Montaña Rusa?"
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Hebreos 11:1
¿Se ha subido alguna vez en una montaña rusa? Estoy seguro que sí, y me imagino que su reacción debe haber sido muy parecido a la mía. Una mezcla de miedo, adrenalina y gusto por esa sensación de rapidez y miedo que se siente ante la velocidad y el movimiento de estos juegos tan típicos en nuestros días.
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Pero además de todas las sensaciones que van junto a esta entretención, ¿se ha fijado en otra característica de estos juegos? Casi la mayoría podría pensar en muchas cosas, pero piense en lo más obvio, es decir, en que suben y bajan.
¿Qué tiene que ver esto con la fe? Es importantísimo que su fe en Dios y en la obra que él hace en su vida, no sea como una montaña rusa, ¿cómo así? Nuestra fe no debe subir o bajar como en el juego, debe mantenerse siempre en ascenso, en aumento, siempre más amplia y más dependiente de la voluntad divina.
¿Cómo es su FE? Estoy seguro que si usted está feliz y sin ningún problema muy grave, podrá afirmar que su fe es férrea y podría soportar cualquier problema o tentación que se aproxime a su vida. Pero también podría asegurar (y me gustaría y alegraría equivocarme) que si su vida esta pasando por una prueba difícil, su fe podría estar flaqueando.
Un buen ejemplo para poder ratificar la analogía con la montaña rusa. En nuestros momentos de quietud, en que estamos sin problemas o en que la alegría llena nuestro corazón, la montaña rusa esta cerca del cielo, casi tocando las nubes… ¿Qué pasa ante la prueba? Nuestra montaña baja rápidamente y vienen a nuestra vida sentimientos de temor, tristeza y hasta podemos dudar o renegar de Dios y lo que ha hecho en nosotros, puede olvidarse rápidamente.
Miremos al Apóstol Pablo, encarcelado y viviendo en muy malas condiciones pudo afirmar y escribir en su carta a los Filipenses: “...pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.” Filipenses 4:11
¿Qué nos diferencia de Pablo? Primero, no estamos en la cárcel. Segundo, el tenía una fe siempre en aumento, no conocía la desconfianza en Dios en ninguna situación de su vida, aun en los momentos más difíciles, como su estadía en la cárcel, en la cual murió, su fe siempre estuvo “arriba”.
El secreto de Pablo, es que su confianza estaba depositada en Cristo, aquel que murió en la cruz, pero que venció a la muerte, resucitando, por amor a él, a usted y a toda la humanidad.
¿Posee fe en Cristo? Jesús dice: “el que en mí cree, no tendrá sed jamás.” Juan 6:35. Cambie la palabra sed, por cualquier miedo, preocupación, angustia o temor, y la promesa de Jesús será suya. Le invito a tener fe en Jesús y en la obra redentora de la cruz... Disfrute de las montañas rusas, pero no suba a su fe con usted.
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| Soldado César Maldonado |
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