"Ocúpate en la lectura, permanece en ella" 1era Timoteo 4:6-16
Estos versículos nos muestran la importancia de la Palabra de Dios en nuestra vida.
¡Sí, la Biblia! El mejor libro que podemos leer, el mejor libro que podemos regalar, el mejor libro que podemos tener en nuestra casa. No es un libro cualquiera como muchos piensan, es un libro escrito por hombres, pero inspirado por Dios.
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En los tiempos del Antiguo y el Nuevo Testamentos, no existía la imprenta. Las copias de la Sagradas escrituras era muy pocas, destinadas a una minoría que sabía leer y tenía dinero para adquirirla, no era nada de fácil.
Reinaba el analfabetismo. La lectura pública o en voz alta se hacía necesaria, como una manera de compartir a eventuales oyentes los conocimientos que estaban en los pergaminos y libros. La lectura silenciosa no era bien vista, por motivos como falta de educación o egoísmo. Hoy en día se ha avanzado en este tema, se creó la imprenta que ayudo mucho a la difusión del evangelio, por muchos rincones de la tierra. Sin querer ser pesimista, todavía quedan muchos pueblos desinformados que parecieran que están en los tiempos apostólicos.
Las cosas han mejorado y hoy en día es más fácil conseguir una Biblia. En nuestro hogar muchas veces hay más de una, pero sin embargo nunca la leemos. Muchos tienen su Biblia como un amuleto, algo para la buena suerte; si usted es uno de ellos, está muy equivocado.
Para ser un buen ministro de Jesucristo, hay que estar bien nutrido, no de un rico almuerzo… sino de la palabra de Dios, que es la nutrición espiritual, la cual es más importante que la nutrición carnal.
La palabra de Dios debe ser nuestro alimento diario porque nos mantendrá firmes y fieles, nos mantendrá dignos. Es difícil, muchas veces, estar firmes frente a un problema o enfermedad que nos quiere derrumbar. Es difícil mantenernos fieles y dignos en un mundo cada vez más corrompido, donde es difícil ser minoría, ser diferente.
“... ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.” 1 Timoteo 4:13.
Hoy es urgente decir, gritar como el apóstol Pablo: ¡Ocúpate en la lectura! No debemos adquirir una Biblia para tenerla guardada, sino para leerla cada día y así estar bien nutridos de la verdad para que nadie nos engañe.
Para aprender y exhortar a otros, debemos leer la Biblia: en la fila del banco, en el tren, en la micro, en el metro, en una sala de espera quizás, etc. Aquel momento que usted tenga libre no vea la televisión, no lea el diario o la revista de moda, busque su Biblia y ocúpese en la lectura.
El leer la Biblia puede ser un gran paso que nos llevará al Cielo, porque la Biblia es la receta de Dios para hacer gente Santa, si nosotros seguimos fielmente las instrucciones aquí dadas, seremos personas santas, dignos de ser llamados hijos de Dios.
Mi oración es que Dios le bendiga, le ayude a leer su Biblia cada día, y adquirir una, si es que aun no tiene la suya.
Septiembre, Mes de la Biblia
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| Soldado Yasna García V |
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